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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Equipo de reinstalación.

Para hacer mas cómodo el trasiego por la torca se decide reequipar y agrandar algunos pasos.


Esto nos cuenta Alfredo.
No lo perdáis que no tiene desperdicio ;-)


Tengo referencias de que a algunas personas, les gusta la espeleo. Lo del barro, lo de sudar, lo de tiritar, cargar sacos con taladros enormes, hacer dibujitos....Ya sabéis. Estos días he estado con dos tíos raros de esos, en la CA-32. Del Josechu, ya sabíamos que era raro y que tiene el carácter difícil, pero el otro, el de Gasteiz, tan jovencito, tan modosito...¡¡igual de raro que el otro!!. 

Les gusta a los dos la espeleo; ya sabéis, lo del barro, lo de sudar, lo de tiritar, cargar sacos con taladros enormes, hacer dibujitos... 

Mis motivaciones son distintas. A mi lo que me pone de verdad es ir con ellos, de observador, para luego ponerles a parir en el Foro. A mi no me gusta lo del barro, lo de sudar, lo de tiritar, cargar sacos con taladros enormes, hacer dibujitos... 

El Chiquito de Arigorri, como vive más cerca de un ordenador que yo, según se mira desde San Roque, se empeña en intentar, sin conseguirlo, chafarme las exclusivas de las crónicas subterráneas. Lo que pasa es que éste no tiene oficio....Se limita a recitar como un papagayo los fríos datos de una ficha técnica. 

2 Parabolt 8mm cabecera + pasamanos 2 mts. (Instalación lado contrario a la antigua). 2 Pb. 8mm cabecera pozo. 1 Pb. 8mm fracc. -17 aprox. 1 Pb. 8mm fracc. -32 aprox. ... Eso parece el boletín oficial. Así no nos reimos ni ná de ná. ¿cuándo empecemos a currar y a sufrir de verdad, vamos a estar contando paraboles? Tendremos que reírnos un poco, digo yo... 

La cosa fue mas o menos así: El Josechu y el Algala, a través de su empresa de instalaciones, reformas y rehabilitaciones, habían conseguido el contrato para la mejora y urbanización de los accesos a la CA-32, que con el tiempo va a convertirse en el nudo Sur del Valle de Bordillas y distribuidor del tráfico en el Sistema del Alto del Tejuelo. Para tan magna obra se seleccionaba un responsable cuidador de ucranianas y un encargado de ecuatorianos a tiempo parcial. 

En la oferta de trabajo, se ponía bien clarito que era imprescindible buena presencia..... Aún así, va el Señorito David y se ofrece para cuidador de ucranianas. Como no tenía, ni tiene, experiencia alguna en el ramo de la carne del Este, le contratamos de ecuatoriano jefe. O sea, para subir y bajar sacos con taladros enormes.... 

Llegamos al agujero con las chicas, Marimenchu, Marimaribel y Marilara y después de estar allí un buen rato porque a ELLAS DOS, no había manera de ajustarles los arneses por el paso del tiempo y el efecto de la gravedad, que todo lo deforma..., nos pusimos manos a la obra. La María directamente que no baja. Una nómina menos.Así, de buen rollito..., sin discutir ni nada....; Marimenchu y Marilara, bajan lo que David llama el P-40 y yo el agujero del toro y lo mismo; que se aburren, que qué frío,...que se piran al solete.¡¡Cojonudo!!.Abandono del puesto laboral. Otras dos que no cobran. ( Por esta vez te perdono Marimenchu, la próxima a la WES ). 

Mientras yo doy la pasta niveladora para la moqueta roja que os hemos puesto hasta la escalada, el de Bilbao afincado en Rivas y el vecino de Huesca y natural de Vitoria, que es ese sitio donde hacen las barajas para jugar al mus, se afanan en poner el rodapié en la escalada y en el pasamanos. Ha quedao niquelao. Materiales de primera calidad. El Rodapié de madera de haya. Los paraboles, cortesía de David, de aceros de Llodio... ( si os “acéis”, decir que vais de su parte ). El meandro con tarima flotante, en roble, y todas las esquinas rebajadas y limadas para que no se os enganche nada. En una palabra ¡¡Niquelao!!. 

Llegamos al agujero famoso, dónde algún iluminado había oido un río y allí, como había estado la brigada de los de la construcción, todo hecho un desastre. Trozos de cable por aquí..., cascotes por allá..., las paredes del agujero sin rematar...¡¡ Una verdadera chapuza, porque no son profesionales serios!! . 

Mííííra. A un lado el de Bilbao con una maceta de albañil, un puntero, un escoplo y un cortafríos. Al otro el de Vitoria con una maza de equipar y el taladro enorme. Y una ristra de los negros. Bum. Bum. Cataclac. Cataclac. Pásame la maza. Toma el taladro.... Partieron el puntero ( porque no era de aceros de Llodio ) Partieron la varilla de las igniciones ( que sí era de aceros de Llodio ). Se quedaron sin herramientas. Y los dos, el de Bilbao y el de Vitoria, uno a cada lado del agujero, a cabezazos, pin pan, pin pan, dejaron el paso como para que entren Lobato y Juanma abrazados. A todo esto yo, que tengo las manos delicadas para poder escribir en la wes, parapetao en el meandro y haciendo burla a Tejero: ¡¡Todos al suelo!!, ¡¡Todos al suelo!! Boummmmmm.cabezazo del Josechu..........Boummmmmmm, cabezazo del David. Al salir, nos enteramos que había habido un terremoto en Ciudad Real...Para mí, que estaba allí tomando notas para la crónica, que los sismógrafos están equivocados. El epicentro estaba en la CA-32 porque yo lo oí. Boummmmmmm. Y luego un montón de réplicas más. Boummmmmm. Boummmmmmm. 
Paso del Cortafrío antes.

Paso del Cortafrío después.

Luego ya, fue sencillo. Hicimos los remates. Encontramos un paso alternativo a dos columnas que estaban en medio del meandro y pasamos por el centro.Ya no se os va a enganchar la saca......Todo pintado con gotéle en tonos salmón hasta el Pozo gordo de 106, que queda para la segunda fase de la obra si nos renuevan el contrato. Dejamos recibida con cemento en el paso del cortafríos, una puerta de PVC con mirilla, para evitar las corrientes. En el Pozo de después del pasamanos, que ni lo vais a conocer, todo reforzado con parabolt de aceros de Llodio ( ¿aún no os habéis hecho? ) hemos dejado cuatro pares de zapatillas de felpa, calentitas, por si alguno se moja los pies. 

Estábamos ya de vuelta, cuando a David le da un apretón. Mira que le dije que el café de la Tere solo lo aguanto yo, que estoy inmunizado.....Pues nada el señorito, que pretende ponerse allí mismo. Sí ¡hombre!... . Los tres en fila en el meandro....¡Vete a cagar a la vía....! o mejor aún...¡¡al meandro desfondado!! 

¡¡En qué momento le dejamos...!! Como no es del mismo Bilbao, sino de Vitoria, que está a las afueras..., pues les deben llegar las cocotxas en mal estado.... .El caso es que vamos Josechu y yo por el meandro, tan contentos, y oímos a lo lejos un Puuuttttffffffff. Y a partir de ahí, como la cueva sopla a presión hacia fuera, se nos echó encima una nube tóxica de material biológico, que nos dejó el pelo verde. ¡Joder con las cocotxas del cantábrico! Tendrán el Rh especial, que ya lo decía Arzallus...., pero allí olía como si Sabino Arana estuviese de cuerpo presente al lado del toro del tío de Cipriano. Ósea que cagar, lo que viene siendo cagar, lo mismo que los de Murcia; sin ningún hecho diferencial. 

Eso fue la prueba de fuego para Josechu. Como en esta baza no me respiré su aire, porque según olía era irrespirable, y no se quejó, ni gruño, ni regañó a nadie, quiere decir que le damos de alta de la baja que tenía para explorar. Seguro que os alegráis todos con ésta noticia, porque sois buena gente.... 

¡¡Pues no señor!! Es para que estéis muy preocupados. Porque si mi socio ya está operativo, y lo está, quiere decir que no os vamos a dejar para mirar mas que los agujeros pequeños. Ir pensando en jugar al guá, que tambien vá de agujeros, aunque más pequeños... 


Colorín colorado, espero que al Señorito David le haya gustado. 

jueves, 16 de diciembre de 2010

Relato de Antonio "el maestro"

Antonio "el maestro" nos cuenta su experiencia vivida en esta cavidad.
Es de la misma salida que la anterior entrada.
Este relato esta extraído del blog http://tierrasinteriores.blogspot.com/2007_07_01_archive.html

El campamento del SECJA comenzó el viernes 13 de julio y se prolongo hasta el domingo 22. Me apetecía colaborar en las exploraciones y conocer más a la gente de ese grupo. Hablé con J. Manuel del SECJA para quedar el sábado 21 por la mañana en San Roque. Sus previsiones de que vinieran el fin de semana Alfredo y Josechu, que son los que más conozco del grupo, no se cumplieron. Por contra me uní al grupo formado por Pedro, Juancho y Lobato cuyo objetivo era bajar a la CA 32 para mirar las incógnitas pendientes tras la topo de hacía pocos días. La CA 32 tiene el interés de haber pinchado un conjunto de amplias galerías fósiles a un nivel de -160 que puede empezar a rellenar el vacío que se percibe entre las redes de la torca de Bernallán y el Canto Encaramao. Cuando llegué al camping, pasadas las 9 de la mañana, el campamento espeleológico se desperezaba lentamente. Mujeres, niños y niños grandes charlaban, intercambiaban información, organizaban o preparaban excursiones y actividades. De inmediato se me hizo fácil la charla con J.Manuel, Lobato -la encarnación del hombre decidido y echao pa’alante-, Juancho y Pedro. Juancho y Pedro habían descubierto las nuevas galerías de la CA 32 hacía poco. Para Juancho y Pedro se trataba de su primera exploración exitosa. Juancho lleva poco tiempo haciendo espeleo y tiene la ilusión intacta; Pedro tiene un entusiasmo total que le hace perderse en los mil detalles de una cavidad. 
                Los preparativos se prolongaron hasta las 11. Entre otras cosas tuvimos que preparar tres trozos de cuerda de un mazo nuevo de 100. Cortamos un 50, un 30 y un 20 y elegimos para llevar el 20 y el 30. Además un equipo de instalar y el taladro con una batería que se estuvo cargando con el motor del coche a través del mechero. Y comida en abundancia ya que la previsión era estar bastantes horas. Unos instantes antes de comenzar la marcha de aproximación Pedro nos invitó a una tortilla hecha por su madre. Fue un almuerzo delicioso. 

II
Valle abajo a unos dos kilómetros de San Roque hay un cómodo aparcamiento y una pista hormigonada que asciende por la ladera. Andando unos centenares de metros por esa pista se encuentra una senda a mano derecha que se introduce en el denso bosque de carrascas. La senda asciende fuerte hacia un paso en el cortado en el que se encajona. Juancho y Lobato no se ponían de acuerdo acerca del mejor sendero. Pedro fue todo el rato con el GPS en la mano marcando puntos por si acaso a la vuelta -quizás de noche y con niebla- hiciera falta utilizarlo. El camino hacia Bordillas atraviesa praderías para acabar introduciéndose en un profundo bosque de hayas bordeado de agujas de lapiaz y sembrado de cabañas escondidas. Me recordaba un sitio -que conocí hace varios años- en la senda que conduce a la cabañas de Saco. Un bosque de hadas y elfos. Un haya caída cubierta de musgo y un laberinto de callejones marcan la apoteosis de este bosque encantado.
En una hora y cuarto, o algo más, llegamos por la senda que recorre el fondo del valle de Bordillas a un prado que abandonamos en fuerte ascenso hacia la izquierda. Otros cinco minutos de senda nos condujeron a la boca de la CA 32 (y algo más abajo a la CA 33). Poco antes nos cruzamos con Miguel Ángel que buscaba un deposito de material y que había subido con un grupo -integrado por belgas y españoles- a seguir explorando otra torca. Sin embargo ellos bajaban de un collado bastante arriba donde habían subido con coches. El problema de esa ruta alternativa era que exigía combinación de coches y/o subir un buen desnivel después de salir de las simas.

III
                Mientras nos vestíamos de romanos aprovechamos para seguir charlando. El sistema de arnés de pecho que utilizan Lobato, Pedro y Juancho se parece a unos tirantes de pantalón y es sumamente cómodo aunque difícil de poner sin ayuda. Como fui el primero en estar listo y  las tiradas de cuerda no tenían pérdida comencé a bajar de inmediato. Me siguieron en orden Juancho, Pedro y Lobato. De vez en cuando tenía que reflexionar para saber si el mote era Lobato o Lobezno. De cualquier forma ambos posibilidades me gustaban. Muy a menudo me quede esperando a Juancho, con la luz apagada para ahorrar baterías, centrado en las sensaciones que surgían. 
                El primer pozo -con tres fraccionamientos- te conduce limpiamente a un fondo de piedras medianas. Inmediatamente se asciende un resalte de unos diez metros con un desviador y se alcanza una ventana que continúa en un corto pasamanos. Aparece un pozo paralelo, de unos veinte metros, que se baja sin problemas, pero antes de llegar al fondo y mediante un péndulo guiado se accede al comienzo de un meandro cuya entrada es algo estrecha. Siguiendo este entretenido meandro durante un ratito (pequeños resaltes y desfondes) llegamos a un paso sumamente angosto que los primeros exploradores no pudieron pasar. El viento era tan fuerte que lo confundieron en la lejanía con el ruido de una cascada. Una vez desobstruido -creo que por Alfredo- el paso fue bautizado como “Cortafríos”. Aún así es bastante jodido y me da la impresión de que se tendrá que trabajar más en la desobstrucción. A la gatera se entra de cabeza y te tienes que restablecer al otro lado con las manos sobre pequeñas presas para no caerte de morros un par de metros. Si seguimos el meandro algo más llegaremos a la cabecera de un gran pozo de 106 metros. Al comienzo el pozo es de anchura reducida y no se perciben sus verdaderas dimensiones. Pero después de tres o cuatro fraccionamientos se alcanza una tirada de  bastantes metros seguida de la última de más de 50. Esta última tirada es problemática ya que las paredes tienen una gruesa capa de barro tipo plastelina que hacen casi imposible colocar fraccionamientos. La cuerda roza en varios sitios haciendo profundos surcos y aunque mosquea bastante no detecté ningún deterioro en la cuerda. El chicleo en el aterrizaje es muy acusado.
                Al fondo del pozo hay varios desfondes pero la continuación es por una corta bajada seguida de una trepada que nos lleva a una salita. Desde aquí Juancho y Pedro escalaron un pequeño resalte arenoso, actualmente equipado con unos metros de cuerda, y atravesaron una estrechez de roca cortante que rasga los monos a la menor distracción. Este paso les permitió desembocar en las nuevas y amplias galerías de la CA 32. La impresión que tenía en ese momento era que estaba en una sima bastante técnica y entretenida.
   
IV
La topografía que manejábamos estaba francamente bien realizada y mostraba todas las incógnitas que se habían detectado con una descripción detallada de las mismas. Llevábamos varias copias. De entrada la idea consistía en barrer sistemáticamente todas las incógnitas salvo las escaladas que conllevasen mucho trabajo. Unos metros más allá de la estrechez se llega a un resalte equipado con cuerda. En la base de dicho resalte un pequeño desfonde conducía a la primera incógnita. Mientras Lobato y yo tomábamos algo Juancho y Pedro se pusieron a hurgar ya. Una gatera arenosa y el comienzo de un meandrillo eran uno y lo mismo. Juancho salió al cabo de unos minutos comentando lo estrecho que se ponía aquello. Pedro y yo nos metimos de nuevo para el meandrillo -que a mi me olía bien- y encontramos un bloque empotrado a partir del cual era conveniente utilizar cuerda. Aunque era estrecho se podía trabajar cómodamente. Tomamos el 30 y bajé a través de una ventana y contraventana bastante incómodas hasta un rellano. Mientras tanto Juancho se había ido con Lobato a mirar otras incógnitas.  Pedro se reunió conmigo en el rellano y fraccionamos en una gorda estalagmita. Por una estrechez de roca friable alcanzamos el riachuelo que se vislumbraba abajo. Río arriba Pedro encontró más agua y arrastradas. Eso se quedo pendiente. Río abajo pudo avanzar por el estrecho meandro hasta un desfondamiento sobre un pozo. Me pareció con más posibilidades el meandro a la altura del rellano. Por allí avancé cómodamente hasta el desfondamiento, visto por Pedro, sobre un pozo de unos 20 metros. Aunque estábamos realmente excitados por las perspectivas de continuación hacia abajo Pedro prefirió mirar de forma sistemática el resto de las incógnitas. De cualquier forma estábamos muy contentos.
Ya en la galería principal Pedro me fue mostrando lo conocido y las incógnitas hasta llegar a la sala final y a un gran pozo ascendente. Me pareció todo de una rara belleza. Destacaban un conjunto de sierras de doble filo en una zona reducida y unos pequeños lagos llenos de hermosas cristalizaciones blancas. Poco después nos reunimos con nuestros otros dos compañeros. La suerte no les había sonreído en la galería que miraron pues no pudieron pasar más allá de lo conocido. Era también la hora de reponer fuerzas.
Para continuar el trabajo decidimos realizar unas escaladas fáciles algo más allá de donde nos encontrábamos. En la primera escalada subió Lobato hasta un punto algo peligroso y allí puso un spit con el taladro. Entonces subí yo para darme el paso en libre y así alcanzar una pequeña galería ascendente. Según iba subiendo la decoración de las paredes se iba haciendo más delicada. Los últimos metros hasta una pequeña capilla me obligaron al asombro. Excéntricas de calcita de todas las formas y tamaños desde pelillos retorcidos hasta gruesas como un plátano se agolpaban en la capilla final que cerraba la galería en un amasijo fascinante. Algo más adentro encontramos otra capilla imposible de alcanzar sin desobstrucción y una gatera igualmente abarrotada de excéntricas. Nuestro asombro no tenía límites. Dejamos un cordino de acceso a esta pequeña maravilla -Sala del Maestro- para facilitar la visita. A continuación nos movimos hasta otra escalada algo más comprometida. Lobato metió de nuevo un spit -tuvimos que cantarle las cuarenta sobre seguridad- en la zona más comprometida y Pedro se curro el paso de escalada. Como la cosa se alargaba y Pedro quería que Lobato subiera a mirar una posible continuación Juancho y yo comenzamos la vuelta para evitar aglomeraciones y esperas en el pozo de 106. 

 V
La subida de la primera tirada fue lo peor. Pero luego tomé ritmo y todo fue sobre ruedas. La salida de los cuatro espeleologos fue escalonada en una hora y media más o menos. Entre las 9 y las 10 y media. Mientras esperaba me dediqué a disfrutar del atardecer en ese mágico valle, húmedo por la lluvia que acababa de caer. Escuche el canto de algún cárabo. Pedro y Lobato percibieron en el pozo de 106 el chaparrón del atardecer. Cuando ya estaba teniendo frío comenzamos a movernos. La intuición de Lobato nos permitió bajar sin pérdidas.
          A las 12 menos cuarto estábamos en el camping pidiendo que nos dieran cena. Por suerte para nosotros en ese camping están acostumbrados a las movidas de los espeleólogos y no nos pusieron ningún impedimento para darnos de cenar. A Lobato le pusieron un chuletón que no pudo acabarse. Después de cenar nos dedicamos a mirar las fotos y videos que Pedro había hecho durante la actividad. Incluso me había filmado dando explicaciones sobre lo explorado. Y a contar en tres o cuatro versiones toda la actividad.  Poco después tome la carretera hacia Liérganes. Conducir era un placer exquisito con aquella noche fresca y estrellada. A las dos de la madrugada estaba placidamente en mi casita campestre disfrutando del silencio nocturno.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Exploración sistemática de las incógnitas.

Basándose en la topografía de David se inicia un exploración exhaustiva de las incógnitas encontradas.


Este relato esta extraído del blog de actividades de SECJA y escrito por Juancho.


Os cuento lo que dio de si nuestra exploración...Juancho, Pedro, Lobato y Antonio el maestro. Por número de reseña detallada por David en su topografía. La galería colgada unos 10 metros por debajo del último fraccionamiento aparentemente es muy amplia, pero no accedimos a ella.

.- Escalada 1: La que está inmediatamente después del meandro y antes del destrepe de 4 ó 5 metros...No la hicimos.

.- Revisar 2: Me metí yo el primero meandro abajo, luego Pedro y Antonio prosiguieron, yo me fui con Lobato a resolver otras incógnitas. Se desciende unos 15 metros por este meandro muy estrecho, hasta llegar a un punto donde se hace más grande y se observa una caída de unos 20 metros. Para mayor detalle hablar con Pedro y Antonio, ya que éste último indica que posiblemente la sima continúe por aquí.

.- Escalada 3: No la hicimos.

.- Resalte 4: Pedro lo revisó, el resalte lleva a un pozo de unos 10 metros, encima del pozo existe una ventana no revisada. Desde este pozo sale una galería que conecta con la escalada 5.

.- Escalada 5.- Se remite a lo anterior.

.-Pozo 6: Lobato se entretiene un poco en picar los bordes el agujero. Me cuelo yo, destrepando y bajando una pequeña pared de unos dos metros semivertical asegurado por Lobato. En la inclinada base del pozo hay dos pequeños agujeros, no entra la cabeza por ellos. No soplaba nada de aire, no creo que continúe por aquí, aunque se pueden agrandar una vez queden descartadas otras incógnitas más relevantes.

.- Escalada 7.- Una vez realizada la trepada, se llega a una salita con una brecha en su techo. Desde esta salita aparece una galería por la que se puede continuar en cunclillas y que justamente va a dar a una ventana (necesaria ayuda para descender) en el cruce que se encuentra unos metros más adelante, donde comienza la galería descendente hacía la izquierda. A lo largo de este recorrido por la galería superior en varías ocasiones Lobato observa mi luz en la galería principal a través de ventanas.

.- Desobstrucción 8.- Lobato baja hasta donde David se quedó la última vez, se cuela por las gateras y se da media vuelta, no soplaba nada de aire.




.- Desobstrucción 9.- No nos interesamos por ella de momento.

.- Escalada 10.- Colada que se encuentra justamente encima de los gours. Se desmorona constantemente la costra de esta colada cayendo piedras encima de los gours que lamentablemente han quedado bastante afectados. Lobato instala un spit y luego Antonio consigue acceder a la galería, poniendo la cuerda en un anclaje natural para permitir subir a los demás. El spit resulta casi inútil entonces. Se trata de una galería ascendente y rectilínea que va a dar a una minúscula salita llena de excéntricas en todas sus paredes. Es un amasijo de excéntricas, brutal, impresionante. Hay que tener sumo cuidado al acceder a ella. 1 metro antes de llegar a la sala subiendo por la galería tumbado y de perfil, comienza a haber formaciones en un lateral, hay que meter un poco el croll contra el pecho porque si no te las llevas. Dada la gran belleza de esta sala, pensábamos un nombre para ella, “Sala maestro” o “Sala del maestro”, Antonio accedió a ella en primer lugar, es profesor. A la bajada se localiza un pequeño puente de roca donde se realiza el anclaje natural, aparentemente compacto pero no de mucho grosor. Yo instalaría un spit por aquí para mayor seguridad.

Galería 11.- No nos metimos, esta totalmente llena de barro.

Escalada 12.- Lobato instala un Spit y Pedro consigue acceder a ella, dicha galería va a dar al pozo final, indicado en la topo como 31. En esa galería aparece un agujero en el suelo que resulta ser la “ventana” por la que yo, desde la base del pozo consigo ver a Pedro. Se supera ese agujero en oposición continuando la galería que desemboca nuevamente casi encima de ese destrepe de unos 2 metros que se encuentra en el cruce final.

Escalada 13.- No subimos, entiendo que la incógnita se encuentra en este cruce, unos bloques que hay justo encima del destrepe...
Se puso incienso a las 15: 45 cerca de la desobstrucción 8 exactamente en el punto nº 56 detallado por David en su topo. A las 17:45 se puso incienso en el cruce final, cerca de la escalada 13, en el destrepe de 2 metros.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Entrada del equipo de topografía.

Seguimos con la cronología de las entradas a la torca.


No se escribió nada sobre esta entrada pero si se saco algo muy en claro, la importancia de la topografía para situarnos.


Los osados exploradores creo que fueron David, Gorca y Alfredo y como muestra un bot... o un dibujo.









Fijaos en lo detallado de las descripciones, si es que "el David" es un maquina.
Pero lo mejor fue cuando lo paso todo a limpio :-0




martes, 23 de noviembre de 2010

Los novatos entran en acción.

Esto es lo bonito de la exploración, nunca se sabe que se puede encontrar tras un paso o una escalada o una desobstrucción.

Relato extraído del blog de actividades de SECJA.

Juancho nos cuenta su experiencia en la Torca.




Caballeros; adjunto la memoria de nuestra grata experiencia vivida el fin de semana. Confío en que sea del agrado de todos, todo sea correcto y no haberme extendido en exceso, ya que hemos de recordar que es mi primera experiencia así en este campo. Saludos a todos.





Es este fin de semana inamovible y comprometido semanas antes cuando íbamos un gran grupo, cada uno con su labor. El equipo A que bajaría al Canto y dormiría en el Relax, el equipo de Juancho y Pedro que bajaría a la CA32 en lo que resultaba su primera exploración y un equipo de tierra (que así llamo yo) que como en otras ocasiones seguiría buscando agujeros sopladores y demás...

Llegábamos el viernes noche a la Ermita a una hora moderada, encontrándose ya dormidos parte de los compañeros, cenábamos algo y a dormir. El sábado el equipo A partía dirección al Canto y poco después nosotros a cumplir con nuestro trabajo. Partimos del coche a las 9:20, y en una hora localizábamos la boca de entrada sin duda alguna por la referencias que tomé meses atrás (como para no acordarme con lo que nos había costado encontrarla) en la primera ocasión en que allí había estado. Tardaríamos entonces Lolo y yo más de 3 horas en llegar y localizar la boca de entrada debido a la gran acumulación de nieve existente en la mayor parte del recorrido.

Ya preparados comenzábamos a bajar hasta la base del P106 (-150m). En mi anterior incursión me había quedado en la cabecera del mismo mientras Lolo instalaba alguno de los fraccionamientos, labor de la que tuvo que desistir dado el enorme e incomodísimo goteo que en ese día existía en toda la sima. Llegados a la base del pozo accedíamos a la pared que habríamos de ascender, una vez nuestros compañeros semanas atrás habían bajado el pozo en su totalidad, comenzado tal labor instalando un primer spit y habiéndose quedado la punta de exploración en este punto.

Comenzó Pedro ascendiendo, resultando que la ventana que a 1 metro distaba de ese spit era un meandro, por el que posteriormente seguiríamos. No resultaba necesario entonces instalar esa pared de 10 metros que desde abajo se observaba, aspecto que nos motivó bastante. Resulto muy incómodo superar ese metro y medio escaso ya que el apoyo de los pies era tierra, la cual se desmoronaba al más mínimo movimiento. Una vez los dos arriba se instaló un spit no sin complicaciones y falta de experiencia a fin de poder facilitar el descenso y posteriores exploraciones.

Progresamos por el meandro unos cuantos metros superando un paso estrecho, encontrándonos una pequeña sala con unos bloques, instalando en una pequeña galería de su parte izquierda un segundo spit con reaseguro a una columna ya que aunque el anclaje gozaba de buena pinta, Pedro no quedaba confiado del todo. Este pozo tendría unos 8-10 metros que descendimos rápidamente hasta encontrar de nuevo otra sala en la que se iniciaba una galería de unos 150-200 metros de longitud, orientación NE, y por la que perfectamente se transitaba de pie, a excepción de algún paso en el que debíamos gatear por la formaciones q decoraban la misma.



Puesto que inicialmente nos dirigíamos a lo evidente, íbamos dejando a nuestros lados galerías y gateras. Llegando a un brusco giro a derechas encontrábamos una pequeña balsa de cristalina agua con gours (eran como corales de polvo blanco) que conseguimos no pisar (abiertas las piernas), respetando así la maravilla que el paso del tiempo ha creado. Pocos metros mas adelante un obligado tobogán sin problemas de destrepe y posterior regreso. Habiendo recorrido la totalidad de la galería aparecía una bifurcación, a nuestra izquierda un pequeño destrepe y una rampa de unos 8 metros la cual la daba a una sala con caos de bloques y sin posibilidad de continuidad. A nuestra derecha, una galería que llegaba a la base de un enorme pozo cuya base quedaba un par de metros por debajo del nivel al que estábamos. Unos 5 metros de ancho y 50 metros de altura, sus paredes totalmente lavadas. ¡¡Tiene que dar a la superficie, pero a saber donde.!! decíamos.



Comprobado este aparente final fuimos retornando poco a poco, trasteando por todas las gateras y galerías laterales que a la ida habíamos observado. A nuestra derecha (izquierda a la ida) bajamos una galería que realmente era un macro tobogán sin problemas en su descenso (siempre que este seco el suelo), y hacía la mitad del mismo en su parte central comenzaba a formarse un meandro desfondado, superable fácilmente por el hecho de andar con las piernas abiertas. Finalizado este tobogán se llega a una pequeña sala en la que de frente aparece una nueva galería por la que rápidamente has de echar las rodillas al suelo y podo después acaba colmatada. Pero en el punto de unión del tobogán y el suelo de esta sala, el meandro se convierte casi en vertical, fácilmente destrepable, dando acceso a lo que parece ser otra galería inferior y que por falta de tiempo hubimos de desistir en conocer.

De vuelta, a nuestra izquierda y en el suelo observamos lo que parece ser el acceso a un pozo no vertical por el que a fecha de hoy no entra una persona, pero que seguro nuestros amigos en su próxima exploración sabrán cómo hacer para darlo de sí. Es quizás en este punto donde más pudiera soplar el aire (no era día para ello según el equipo de tierra) por la estrechez existente, ya que en el resto de la exploración no dimos con ningún otro punto donde se apreciara corriente de aire.

Dos trepadas más hizo Pedro a fin de mirar incógnitas de las cuales una de ellas ha quedado igual que estaba, quedando la misma pendiente para una próxima vez. Ambas a nuestra izquierda, (derecha a la ida) la primera de ellas comunicaba con la segunda. Por esta segunda trepada de unos 4 metros se tuvo acceso a un resbaladizo tobogán en el que Pedro tuvo la sensación de que sus pies se hundían al pisar por él, desistiendo en el intento al no ir asegurado con cuerda. Pudo observar al final de este tobogán lo que parecía otro pozo.




Llegando de nuevo a la base del P106 ascendimos el mismo, nos colamos de nuevo por el paso del Cortafríos y yo aparecía en superficie a las 21:00 horas. Algo había bajado la niebla respecto a la mañana, pero sin problema alguno para el retorno al coche al que llegábamos a las 22:00.

Ya algo aseados y recogidas las cosas esperándonos se encontraba el equipo de tierra y demás gente a la que ilusionados describimos todo lo que habíamos descubierto, a la espera de que más adelante puedan reflejar con precisión y detalle en topografía todo lo hoy explorado confiando en que lo expresado por nuestra parte no haya tergiversado la realidad. “La suerte de los principiantes hemos tenido”; comentábamos. Por ello, y si a todos los compañeros por unánime consenso les parece correcto podríamos denominar a la galería “Galería de los Principiantes”.

Juancho, el que suscribe lleva algo más de un año dedicado a la espeleo y Pedro bastantes más, pero en esto de la exploración ambos somos neófitos. Asevero que en mi caso (imagino que en el de Pedro también) es de las actividades más emocionantes que he vivido, teniendo en cuenta que alguna cumbre de 4000 he hecho por los Alpes que es lo que más asemejo a lo vivido el sábado. Encontrándose estas cosas la primera vez como principiantes desde luego que motivan a uno, e incitan a volver cuanto antes de nuevo...

lunes, 15 de noviembre de 2010

Nueva entrada relatada por Alfredo.



Durante el fin de semana del 3 y 4 de marzo de 2007, un grupo de exploradores fue a San Roque de Riomiera para continuar la exploración donde la dejaron Juancho y Lolo el finde de la nieve.


Leamos parte del relato que hizo Alfredo sobre lo acontecido antes, durante y después de la visita a la Ca32.

"  .... es de ley comentar, que únicamente me endiñaron la taladradora ( y además sin batería ), porque estoy muy mayor y padezco de la espalda. Yo para no despreciar su sacrificio, me dejo querer..., por supuesto. 
La Merce se puso el uniforme feminista nada mas empezar a subir y ya nos fue dando el cante toda la subida sin que se le acabase el fuelle. Y es porque no nos entiende. ¿De que van a hablar cuatro tíos en el monte y mas éste año, que de fútbol podemos hablar poco porque el Madrid va fatal?. Pues está claro para todo aquél al que preguntes, que hay que hablar de tías. Pues bueno, está claro para todo el mundo, menos para ella. Y eso que el Miguel no abrió la boca en todo el camino. Pero claro, como éramos tres contra ella, nos crecimos, y la triple A, Antonio, Adolfo y Alfredo, todo el rato poniéndolas a parir en general, a ellas...
    Con éstas llegamos al agujero... La triple A en cabeza y la parejita de coche escoba. No llevo agua porque me han dicho los otros de la A, que llevan ellos. No llevo una mala driza, porque se supone que voy con los buenos, con los machacas. Los aparatos y dos míseros mosquetones, que no acabo de fiarme yo de éstos.
En el primer fraccionamiento, ya se empieza a vislumbrar lo que va a ser la aventura. Como Antonio está fatal de la memoria, no se acuerda que él pesa casi ochenta kilos en canal, mas veinte que lleva en la saca, cuando él se dispone a fraccionar, la cuerda es un metro mas larga que para el común de los mortales, con lo que...ATENCIÓN:¡Que lo sepa todo el mundo!; tiene una extraña propensión a dejar las combas cortas así que, nada mas llegar a la primera chapa ( que por cierto, tiene un roce a la subida ), los pesos plumas del equipo, Merceditas y yo, contamos con un metro menos de cuerda y no podemos ni abrir el descensor. Menos mal que hay oficio y después de un par de amenazas de llevarle a la Wes, salimos del paso. De ahí, otro saltito hasta el fondo del pozo de entrada, donde todos creíais que estaban los restos de una vaca. 

    Pues no señores, no. Mis fuentes me han informado que se trata de los restos de un toro que era de un amigo del Padre de Cipriano. El tío "Nosequeee" que andaría corriendo a las vacas de Bordillas. No me aclararon si el que corría a las vacas era el toro o el tío "Nosequeee".
 

    Luego viene una subidita de nada con un solo spit, que da a una ventana con otro pocillo con la cabecera tras un pasamanos, donde ya vas entrenando para hacer como Tarzan. Mas vale que no se rompa nada en ese pasamanos...aunque bien mirado, como en el fondo del pozo hay un charco profundo, pues tampoco pasa nada.
 
    Once metros para abajo, das el grito y te cambias de liana, para subir a un comodísimo meandro, donde esta el Paso del Cortafríos, que no se porque se llama así, pues no corta el frió ni ná.

    Otro meandro, cómodo, amplio, acogedor y llegamos a la escena del crimen. A esta alturas, Mercedes y Miguel, se habían rezagado, para fotos o lo que surgiese..., y Adolfo y yo mandamos a Antonio a que se enfrentara con la negrura del abismo, mientras nos tomábamos otro cafetito en mitad del meandro, que para eso estábamos probando un termo.
 
    Le explicamos a Antonio, no una, sino varias veces, como era la maniobra que pretendíamos hacer y con la que, además, según contó mas tarde, estábamos todos de acuerdo. Ir instalando una cuerda nueva de 10 mm y 100 metros, desde la misma cabecera, para ir llevando hacia abajo las de 9mm, que se habían instalado en la salida anterior. Pues no. Se le olvido. Antes de bajar nos pasa la saca en la que se le ha abierto la botella con toda nuestra agua, lo que nos condena a la deshidratación o a chupar las paredes. Todo empapado...
Se baja, por supuesto sin cambiar la cuerda, (tiene memoria de lubina), y nos grita que bajemos que hay sitio para tres. Era mentira, no hay una puñetera repisa en todo el pozo; tan solo dos montoncitos de barro, alejados de la cuerda, dónde pretendía que Adolfo y servidor, estuviéramos con el culo al aire mientras él continuaba la instalación hacia abajo. 

    Nos rebelamos y nos tomamos otro cafetito en el meandro, mientras él instalaba todo el pozo hasta abajo y nosotros esperábamos al Miguel Ángel y a Mercedes. Tampoco instaló tanto, porque resulta que la cuerda que puso Lolo en la salida del 27 y 28 de enero, llegaba hasta el suelo y aún sobraba... 
Hago un inciso para declarar solemnemente que D. Manuel (Lolo), las debió pasar muy negras en mitad de aquel pozo de barro con todo el agua que le caía encima, porque los últimos 60 ó 70 metros son de barro y baja agua como si fuese el nacimiento del Orinoco. 

    Restablecido el ritmo normal de lo que debe ser una exploración seria, (la nuestra no lo fue en ningún momento) Adolfo empieza la bajada para situarse en la cabecera del pozo gordo ¿Y que pasa? Pues otra vez la comba corta y se queda crucificado allí en medio. Empieza a jurar como si estuviese Aceves cerca y como única solución, hay que deshacer el primero de los nudos de la cabecera, que era un ballestrinque, y con tanta maniobra se le pierden los pedales y el pantín. 

   
 No es que se le cayeran, que eso le pasa a cualquiera, es que se le perdieron. Otra vez para arriba y a buscar en dos pocetes que hay a los lados del meandro. Que no están. Pues no bajo. Pues te fabricas unos pedales con algo. Ni una puta driza entre todos. Íbamos sobrados. Al final aparecieron y bajamos sin mas percances, salvo el barro omnipresente, para llegar a una rampita en el fondo resbaladiza como el jabón.
 
    Allí tras hacer apuestas sobre la longitud del pozo, nos tomamos el último cafetito y otra vez la desilusión. Ni galerías, ni más pozos, ni ucranianas, ni siquiera un trago de agua que echarse al coleto. 
Finito, como dice Dirk. 

    Únicamente un meandrillo, otra vez amplio, cómodo, ventilado, que da acceso una salita donde se adivina, tras una escalada pendiente, una posible continuación. Hicimos un intento en la escalada, dejando una cuerda instalada para terminarla otro día que llevemos drizas, mosquetones, agua..., en fin lo normal que se lleva a estos sitios.
Mas nos vale que no continúe por ahí...Ya veremos. 
Lo mejor de todo, lo que da una idea de la seriedad de la exploración, fue a la hora de la topografía. 
- ¿Quién dibuja?- ... Silencio. Las manos en los bolsillo, los cuatro silbando y mirando a lo alto del pozo. 
- ¿Quién mide? - ... La misma escena.... que si yo no veo, que si tengo una catarata, que si me ha entrado una pestaña en el ojo.... 
- ¿Quién pinta los puntos? - ... Yo no que me mancho..., A mi no me gusta el color.... 
Nos tuvo que poner firmes Mercedes. - ¿No os da vergüenza?, ¿Cuatro tíos como castillos y no sois capaces de hacer la topo? - ... Quede claro que lo de los castillos era por los demás, no por mí. Al final, solo por no oírla otra vez, hicimos la topo entre todos y dio el resultado que aquí veis.


Para fuera, con la esperanza de que llegáramos a tiempo al bar, que no llegamos. 
    El colofón de la exploración lo puso Dirk desde su pueblo en Bélgica. En mitad de uno de los prados de Bordillas, suena el móvil de Antonio. Pensando que era Pili para regañarle por algo, se pone nervioso. Abre la saca; extrae el bote estanco; vacía el contenido y por fin encuentra el teléfono. No era Pili, era el rubio del norte para pedir novedades. 
- Finito -  
- Fordumen - 
- Adiós -
De que todo esto pasó así y más cosas que no cuento...., Doy Fe ..."