SECJA

SECJA
Mi club de toda la vida

SECJA en la red de redes

Blog SECJA ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo Facebook SECJA
Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

martes, 23 de noviembre de 2010

Los novatos entran en acción.

Esto es lo bonito de la exploración, nunca se sabe que se puede encontrar tras un paso o una escalada o una desobstrucción.

Relato extraído del blog de actividades de SECJA.

Juancho nos cuenta su experiencia en la Torca.




Caballeros; adjunto la memoria de nuestra grata experiencia vivida el fin de semana. Confío en que sea del agrado de todos, todo sea correcto y no haberme extendido en exceso, ya que hemos de recordar que es mi primera experiencia así en este campo. Saludos a todos.





Es este fin de semana inamovible y comprometido semanas antes cuando íbamos un gran grupo, cada uno con su labor. El equipo A que bajaría al Canto y dormiría en el Relax, el equipo de Juancho y Pedro que bajaría a la CA32 en lo que resultaba su primera exploración y un equipo de tierra (que así llamo yo) que como en otras ocasiones seguiría buscando agujeros sopladores y demás...

Llegábamos el viernes noche a la Ermita a una hora moderada, encontrándose ya dormidos parte de los compañeros, cenábamos algo y a dormir. El sábado el equipo A partía dirección al Canto y poco después nosotros a cumplir con nuestro trabajo. Partimos del coche a las 9:20, y en una hora localizábamos la boca de entrada sin duda alguna por la referencias que tomé meses atrás (como para no acordarme con lo que nos había costado encontrarla) en la primera ocasión en que allí había estado. Tardaríamos entonces Lolo y yo más de 3 horas en llegar y localizar la boca de entrada debido a la gran acumulación de nieve existente en la mayor parte del recorrido.

Ya preparados comenzábamos a bajar hasta la base del P106 (-150m). En mi anterior incursión me había quedado en la cabecera del mismo mientras Lolo instalaba alguno de los fraccionamientos, labor de la que tuvo que desistir dado el enorme e incomodísimo goteo que en ese día existía en toda la sima. Llegados a la base del pozo accedíamos a la pared que habríamos de ascender, una vez nuestros compañeros semanas atrás habían bajado el pozo en su totalidad, comenzado tal labor instalando un primer spit y habiéndose quedado la punta de exploración en este punto.

Comenzó Pedro ascendiendo, resultando que la ventana que a 1 metro distaba de ese spit era un meandro, por el que posteriormente seguiríamos. No resultaba necesario entonces instalar esa pared de 10 metros que desde abajo se observaba, aspecto que nos motivó bastante. Resulto muy incómodo superar ese metro y medio escaso ya que el apoyo de los pies era tierra, la cual se desmoronaba al más mínimo movimiento. Una vez los dos arriba se instaló un spit no sin complicaciones y falta de experiencia a fin de poder facilitar el descenso y posteriores exploraciones.

Progresamos por el meandro unos cuantos metros superando un paso estrecho, encontrándonos una pequeña sala con unos bloques, instalando en una pequeña galería de su parte izquierda un segundo spit con reaseguro a una columna ya que aunque el anclaje gozaba de buena pinta, Pedro no quedaba confiado del todo. Este pozo tendría unos 8-10 metros que descendimos rápidamente hasta encontrar de nuevo otra sala en la que se iniciaba una galería de unos 150-200 metros de longitud, orientación NE, y por la que perfectamente se transitaba de pie, a excepción de algún paso en el que debíamos gatear por la formaciones q decoraban la misma.



Puesto que inicialmente nos dirigíamos a lo evidente, íbamos dejando a nuestros lados galerías y gateras. Llegando a un brusco giro a derechas encontrábamos una pequeña balsa de cristalina agua con gours (eran como corales de polvo blanco) que conseguimos no pisar (abiertas las piernas), respetando así la maravilla que el paso del tiempo ha creado. Pocos metros mas adelante un obligado tobogán sin problemas de destrepe y posterior regreso. Habiendo recorrido la totalidad de la galería aparecía una bifurcación, a nuestra izquierda un pequeño destrepe y una rampa de unos 8 metros la cual la daba a una sala con caos de bloques y sin posibilidad de continuidad. A nuestra derecha, una galería que llegaba a la base de un enorme pozo cuya base quedaba un par de metros por debajo del nivel al que estábamos. Unos 5 metros de ancho y 50 metros de altura, sus paredes totalmente lavadas. ¡¡Tiene que dar a la superficie, pero a saber donde.!! decíamos.



Comprobado este aparente final fuimos retornando poco a poco, trasteando por todas las gateras y galerías laterales que a la ida habíamos observado. A nuestra derecha (izquierda a la ida) bajamos una galería que realmente era un macro tobogán sin problemas en su descenso (siempre que este seco el suelo), y hacía la mitad del mismo en su parte central comenzaba a formarse un meandro desfondado, superable fácilmente por el hecho de andar con las piernas abiertas. Finalizado este tobogán se llega a una pequeña sala en la que de frente aparece una nueva galería por la que rápidamente has de echar las rodillas al suelo y podo después acaba colmatada. Pero en el punto de unión del tobogán y el suelo de esta sala, el meandro se convierte casi en vertical, fácilmente destrepable, dando acceso a lo que parece ser otra galería inferior y que por falta de tiempo hubimos de desistir en conocer.

De vuelta, a nuestra izquierda y en el suelo observamos lo que parece ser el acceso a un pozo no vertical por el que a fecha de hoy no entra una persona, pero que seguro nuestros amigos en su próxima exploración sabrán cómo hacer para darlo de sí. Es quizás en este punto donde más pudiera soplar el aire (no era día para ello según el equipo de tierra) por la estrechez existente, ya que en el resto de la exploración no dimos con ningún otro punto donde se apreciara corriente de aire.

Dos trepadas más hizo Pedro a fin de mirar incógnitas de las cuales una de ellas ha quedado igual que estaba, quedando la misma pendiente para una próxima vez. Ambas a nuestra izquierda, (derecha a la ida) la primera de ellas comunicaba con la segunda. Por esta segunda trepada de unos 4 metros se tuvo acceso a un resbaladizo tobogán en el que Pedro tuvo la sensación de que sus pies se hundían al pisar por él, desistiendo en el intento al no ir asegurado con cuerda. Pudo observar al final de este tobogán lo que parecía otro pozo.




Llegando de nuevo a la base del P106 ascendimos el mismo, nos colamos de nuevo por el paso del Cortafríos y yo aparecía en superficie a las 21:00 horas. Algo había bajado la niebla respecto a la mañana, pero sin problema alguno para el retorno al coche al que llegábamos a las 22:00.

Ya algo aseados y recogidas las cosas esperándonos se encontraba el equipo de tierra y demás gente a la que ilusionados describimos todo lo que habíamos descubierto, a la espera de que más adelante puedan reflejar con precisión y detalle en topografía todo lo hoy explorado confiando en que lo expresado por nuestra parte no haya tergiversado la realidad. “La suerte de los principiantes hemos tenido”; comentábamos. Por ello, y si a todos los compañeros por unánime consenso les parece correcto podríamos denominar a la galería “Galería de los Principiantes”.

Juancho, el que suscribe lleva algo más de un año dedicado a la espeleo y Pedro bastantes más, pero en esto de la exploración ambos somos neófitos. Asevero que en mi caso (imagino que en el de Pedro también) es de las actividades más emocionantes que he vivido, teniendo en cuenta que alguna cumbre de 4000 he hecho por los Alpes que es lo que más asemejo a lo vivido el sábado. Encontrándose estas cosas la primera vez como principiantes desde luego que motivan a uno, e incitan a volver cuanto antes de nuevo...

lunes, 15 de noviembre de 2010

Nueva entrada relatada por Alfredo.



Durante el fin de semana del 3 y 4 de marzo de 2007, un grupo de exploradores fue a San Roque de Riomiera para continuar la exploración donde la dejaron Juancho y Lolo el finde de la nieve.


Leamos parte del relato que hizo Alfredo sobre lo acontecido antes, durante y después de la visita a la Ca32.

"  .... es de ley comentar, que únicamente me endiñaron la taladradora ( y además sin batería ), porque estoy muy mayor y padezco de la espalda. Yo para no despreciar su sacrificio, me dejo querer..., por supuesto. 
La Merce se puso el uniforme feminista nada mas empezar a subir y ya nos fue dando el cante toda la subida sin que se le acabase el fuelle. Y es porque no nos entiende. ¿De que van a hablar cuatro tíos en el monte y mas éste año, que de fútbol podemos hablar poco porque el Madrid va fatal?. Pues está claro para todo aquél al que preguntes, que hay que hablar de tías. Pues bueno, está claro para todo el mundo, menos para ella. Y eso que el Miguel no abrió la boca en todo el camino. Pero claro, como éramos tres contra ella, nos crecimos, y la triple A, Antonio, Adolfo y Alfredo, todo el rato poniéndolas a parir en general, a ellas...
    Con éstas llegamos al agujero... La triple A en cabeza y la parejita de coche escoba. No llevo agua porque me han dicho los otros de la A, que llevan ellos. No llevo una mala driza, porque se supone que voy con los buenos, con los machacas. Los aparatos y dos míseros mosquetones, que no acabo de fiarme yo de éstos.
En el primer fraccionamiento, ya se empieza a vislumbrar lo que va a ser la aventura. Como Antonio está fatal de la memoria, no se acuerda que él pesa casi ochenta kilos en canal, mas veinte que lleva en la saca, cuando él se dispone a fraccionar, la cuerda es un metro mas larga que para el común de los mortales, con lo que...ATENCIÓN:¡Que lo sepa todo el mundo!; tiene una extraña propensión a dejar las combas cortas así que, nada mas llegar a la primera chapa ( que por cierto, tiene un roce a la subida ), los pesos plumas del equipo, Merceditas y yo, contamos con un metro menos de cuerda y no podemos ni abrir el descensor. Menos mal que hay oficio y después de un par de amenazas de llevarle a la Wes, salimos del paso. De ahí, otro saltito hasta el fondo del pozo de entrada, donde todos creíais que estaban los restos de una vaca. 

    Pues no señores, no. Mis fuentes me han informado que se trata de los restos de un toro que era de un amigo del Padre de Cipriano. El tío "Nosequeee" que andaría corriendo a las vacas de Bordillas. No me aclararon si el que corría a las vacas era el toro o el tío "Nosequeee".
 

    Luego viene una subidita de nada con un solo spit, que da a una ventana con otro pocillo con la cabecera tras un pasamanos, donde ya vas entrenando para hacer como Tarzan. Mas vale que no se rompa nada en ese pasamanos...aunque bien mirado, como en el fondo del pozo hay un charco profundo, pues tampoco pasa nada.
 
    Once metros para abajo, das el grito y te cambias de liana, para subir a un comodísimo meandro, donde esta el Paso del Cortafríos, que no se porque se llama así, pues no corta el frió ni ná.

    Otro meandro, cómodo, amplio, acogedor y llegamos a la escena del crimen. A esta alturas, Mercedes y Miguel, se habían rezagado, para fotos o lo que surgiese..., y Adolfo y yo mandamos a Antonio a que se enfrentara con la negrura del abismo, mientras nos tomábamos otro cafetito en mitad del meandro, que para eso estábamos probando un termo.
 
    Le explicamos a Antonio, no una, sino varias veces, como era la maniobra que pretendíamos hacer y con la que, además, según contó mas tarde, estábamos todos de acuerdo. Ir instalando una cuerda nueva de 10 mm y 100 metros, desde la misma cabecera, para ir llevando hacia abajo las de 9mm, que se habían instalado en la salida anterior. Pues no. Se le olvido. Antes de bajar nos pasa la saca en la que se le ha abierto la botella con toda nuestra agua, lo que nos condena a la deshidratación o a chupar las paredes. Todo empapado...
Se baja, por supuesto sin cambiar la cuerda, (tiene memoria de lubina), y nos grita que bajemos que hay sitio para tres. Era mentira, no hay una puñetera repisa en todo el pozo; tan solo dos montoncitos de barro, alejados de la cuerda, dónde pretendía que Adolfo y servidor, estuviéramos con el culo al aire mientras él continuaba la instalación hacia abajo. 

    Nos rebelamos y nos tomamos otro cafetito en el meandro, mientras él instalaba todo el pozo hasta abajo y nosotros esperábamos al Miguel Ángel y a Mercedes. Tampoco instaló tanto, porque resulta que la cuerda que puso Lolo en la salida del 27 y 28 de enero, llegaba hasta el suelo y aún sobraba... 
Hago un inciso para declarar solemnemente que D. Manuel (Lolo), las debió pasar muy negras en mitad de aquel pozo de barro con todo el agua que le caía encima, porque los últimos 60 ó 70 metros son de barro y baja agua como si fuese el nacimiento del Orinoco. 

    Restablecido el ritmo normal de lo que debe ser una exploración seria, (la nuestra no lo fue en ningún momento) Adolfo empieza la bajada para situarse en la cabecera del pozo gordo ¿Y que pasa? Pues otra vez la comba corta y se queda crucificado allí en medio. Empieza a jurar como si estuviese Aceves cerca y como única solución, hay que deshacer el primero de los nudos de la cabecera, que era un ballestrinque, y con tanta maniobra se le pierden los pedales y el pantín. 

   
 No es que se le cayeran, que eso le pasa a cualquiera, es que se le perdieron. Otra vez para arriba y a buscar en dos pocetes que hay a los lados del meandro. Que no están. Pues no bajo. Pues te fabricas unos pedales con algo. Ni una puta driza entre todos. Íbamos sobrados. Al final aparecieron y bajamos sin mas percances, salvo el barro omnipresente, para llegar a una rampita en el fondo resbaladiza como el jabón.
 
    Allí tras hacer apuestas sobre la longitud del pozo, nos tomamos el último cafetito y otra vez la desilusión. Ni galerías, ni más pozos, ni ucranianas, ni siquiera un trago de agua que echarse al coleto. 
Finito, como dice Dirk. 

    Únicamente un meandrillo, otra vez amplio, cómodo, ventilado, que da acceso una salita donde se adivina, tras una escalada pendiente, una posible continuación. Hicimos un intento en la escalada, dejando una cuerda instalada para terminarla otro día que llevemos drizas, mosquetones, agua..., en fin lo normal que se lleva a estos sitios.
Mas nos vale que no continúe por ahí...Ya veremos. 
Lo mejor de todo, lo que da una idea de la seriedad de la exploración, fue a la hora de la topografía. 
- ¿Quién dibuja?- ... Silencio. Las manos en los bolsillo, los cuatro silbando y mirando a lo alto del pozo. 
- ¿Quién mide? - ... La misma escena.... que si yo no veo, que si tengo una catarata, que si me ha entrado una pestaña en el ojo.... 
- ¿Quién pinta los puntos? - ... Yo no que me mancho..., A mi no me gusta el color.... 
Nos tuvo que poner firmes Mercedes. - ¿No os da vergüenza?, ¿Cuatro tíos como castillos y no sois capaces de hacer la topo? - ... Quede claro que lo de los castillos era por los demás, no por mí. Al final, solo por no oírla otra vez, hicimos la topo entre todos y dio el resultado que aquí veis.


Para fuera, con la esperanza de que llegáramos a tiempo al bar, que no llegamos. 
    El colofón de la exploración lo puso Dirk desde su pueblo en Bélgica. En mitad de uno de los prados de Bordillas, suena el móvil de Antonio. Pensando que era Pili para regañarle por algo, se pone nervioso. Abre la saca; extrae el bote estanco; vacía el contenido y por fin encuentra el teléfono. No era Pili, era el rubio del norte para pedir novedades. 
- Finito -  
- Fordumen - 
- Adiós -
De que todo esto pasó así y más cosas que no cuento...., Doy Fe ..."







jueves, 11 de noviembre de 2010

Relato extraido del blog de actividades de SECJA, Lolo nos cuenta ...

Durante toda la semana no pude pensar más que en lo que habíamos dejado pendiente en la CA32 el “finde” anterior. Tanto que mi colega Juancho y yo, decidimos aventurarnos en esa Cantabria nevada hasta los bordes y a la que ya le tenia ganas, a pesar de que en Madrid se quedaron preocupados los colegas del club, pues decían que dos personas era un equipo un poco escaso, y más teniendo que afrontar las condiciones de nieve existentes en la aproximación a la sima.

Y desde el comienzo, resultó ser toda una aventura.

El puerto de la Lunada cortado. Dicen los paisanos de la zona que la máquina no pasa por miedo a desprenderse junto con la carretera, debido a su estrechez y desnivel. A si que decidimos pasar por Vega de Pas, por el puerto del Caracol, donde la máquina si había actuado.

La última marca de temperatura registrada en ese puerto, fue de -3,5º y eran tan solo las 24h. Dormimos en la ermita de San Roque y tuvimos que echar mano de la funda de vivac; la furgo quedó completamente helada.




Amaneció a eso de las 08h, preparamos los bártulos, desayunamos, esperamos a ver si ese sol calentaba un poco. Cerca de las 10h echamos a andar.






Bueno que os voy a contar que no sepáis sobre el peso de las sacas. Calculo unos 20 a 25 kilos por saca, pues casi llevábamos la casa a cuestas:

- 270m de cuerda
- taladro
- equipo de burilar
- 15 mosquetones
- equipos personales espeleo
- abastecimiento de comida y agua
- equipo personal de montaña para afrontar el clima
- muda repuesto

Los primeros metros de ascensión hacia la sima tenían poca nieve, pero eso duró poco, pues a medida que subíamos, las dificultades aumentaban con cada metro que dejábamos atrás y los pasos se fueron haciendo cada vez mas cortos. A partir de la mitad de la primera pradera nos encontramos con la nieve helada y con que costaba abrir huella.

Llegamos al primer pequeño lapiaz, la senda inexistente... paso que damos, pie al hoyo... "fordumen"... llegamos a la primera casa, ya reventados... el primer collado la nieve nos tapa las polainas...casi imposible avanzar... estoy por tirar a tomar por c...la p...saca.




Pasamos las siguientes casas... segundo collado... la nieve en algunos tramos por la rodilla...solo veíamos las huellas de algunos animalillos...todo parecia haberse transformado, ¡que distinto!.




Le digo a Juancho que tenga cuidado con los agujeros. Un paso, otro... ¡a este ritmo no llegamos!. No recuerdo que la CA32 estuviese tan lejos.

Por fin llegamos a su altura. Pero...¿donde esta aquella pequeña loma por la que subiamos hacia ella?. Era tal el nivel de nieve que no sabía exactamente donde estaba; nos costó encontrarla.




Por fin! vi la Ca33 y me dije "tiene que estar cerca la Ca32..." Mas de 3h nos llevó llegar a su entrada. Ahora toca cambiarse, ¡que frio!, La entrada gotea "que te cagas". "Bueno, que se le va a hacer... para abajo", dice Juancho.

Bajamos el primer pozo ya calados. En la colada de subida, mas agua... El pequeño pozo de bajada, mas todavía y estaba llenísimo... En los meandros corría el agua con fuerza... Sabéis el pedazo de pozo que hay después de los meandros, yo lo vi en parte pues todo era una inmensa chorrera de agua que no me dejaba ver apenas su contorno.

Baje por él y aproveché la cuerda de 50m que habíamos dejado hasta el final, fraccioné y la uní con una de 100 m que llevaba como pude, pues entre el agua que me caía y las paredes embarradas ya no podía con mi alma. ¡Mierda, no baje la uña!

Descendí por la nueva cuerda 20m aproximadamente e hice otro fraccionamiento, pues si no, la tirada iba en volado hacia aquel fondo insondable, que apenas veía. Baje otros 20m, miré hacia abajo y creí ver el suelo; después de un rato pude discernir allá abajo una especie de repisa grande llena de piedras gordas, con otro enorme agujero negro en el centro.

Quizá haya una galería intermedia, no lo sé. Era tal el goteo que fui incapaz de distinguirlo, hasta me picaba al chocar en mi lomo. Quise volver a fraccionar y seguir bajando, pero mi cabeza reflexionó y dió orden de retirada... otra vez tocaremos fondo... lo siento... esto es todo por ahora.




Dejamos la cuerda 9mm y de 100m instalada hasta donde llegué, con un fraccionamiento, y la cuerda del pozo de entrada, dejando caer hacia su interior el primer fraccionamiento de la cabecera, para poder acceder la próxima vez simplemente con una cuerda de 10m.

Es evidente que para posibles expediciones futuras, si la cosa continúa, sería necesario reinstalar con cuerda de 10mm, pero yo primero miraría hasta donde llega este pozo y que hay en la repisa.

La vuelta hacia la civilización nos perdonó, pues salimos de la sima sobre las 20h, y el cielo estaba nublado, por lo que la temperatura era mas agradable. Seguimos nuestras huellas, ahora la nieve estaba mas blandita. Un retorno nocturno muy bello, a la luz de nuestros frontales sobre la nieve blanca.

Conclusiones:

- Nuevas esperanzas.
- Mas ganas.
- No creo que para el 24 de febrero haya dejado de chorrear.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Historia y primeras exploraciones




Esta sima fue descubierta por el grupo francés Dijon Espeleo en una de las campañas de exploración en la zona que tuvieron asignada durante varios años en Calseca-Ruesga, hasta que en 1998 abandonaron la exploración en Cantabria. Por entonces nosotros ya estábamos en la torca de Bernallán y nos ofrecieron el hacernos cargo de su zona, a lo que accedimos ilusionados porque ampliaba nuestras expectativas espeleológicas. En el traspaso de zona, nos facilitaron información sobre diferentes cuevas y simas que ellos habían explorado y marcado. En la descripción de la Ca-32 se puede leer, "pozo  de 30 m".
 
Durante las primeras pateadas por el valle de Bordillas, en las que buscábamos simas que nos permitiesen alcanzar desde el exterior la cabecera del rió del "Año del Perro" de Bernallán, Mercedes y Miguel Ángel localizaron su entrada, por la que salía un aire tan frío que hacia suponer que allí abajo había una cavidad con gran desarrollo de pozos y galerías.

 

    En el primer descenso a la Ca-32, otoño de 2000, Adolfo y Miguel Ángel bajaron un pozo de 40 m., comprobando al llegar a su base que no había continuación. Antes de iniciar la subida, tiraron unas piedras por una ventana que se encontraba a unos 8 m. sobre sus cabezas. En contra de lo que esperaban, el sonido de la piedra que escucharon no fue de rebote contra las paredes de caliza, sino un "chof" de agua. Parecía ser que al otro lado había una acumulación agua y por el sonido que escucharon de las piedras contra la superficie, el charco debería de estar bastante profundo

    Al año siguiente y con la intención de escalar la pared donde se encuentra la ventana, descienden Dirk y Adolfo. Después de emplear muchas horas haciendo la instalación de un pasamanos sobre unas coladas de barro con anclajes de muy dudosa seguridad, consiguen llegar a la ventana, donde se abre un nuevo pozo que descienden y que dio un desarrollo de 11 m. En la base se encontraron con un charco de unos centímetros de profundidad donde caían las piedras.
 Al final esta acumulación de agua no se encontraba tan profunda como se pensó en su momento y debió ser la morfología las paredes del pozo las que distorsionaron el sonido, haciendo creer que el agua estaba a mayor profundidad. Tras la decepción de avanzar solo 11 metros después del trabajo realizado y del riesgo asumido al asegurarse al pasamanos, observaron que había una posible continuación algo estrecha que por falta de tiempo dejaron para una ocasión mejor. Al salir desinstalaron la cuerda del pasamanos  y dejaron para posteriores incursiones una cuerda desde la ventana a la base del pozo de 40 m. que salvaba la trepada. 

   


  Ese mismo año baja un equipo formado por Josechu, Dirk, Adolfo y Miguel Ángel. En esta ocasión topografían la sima hasta el pozo de 11 m. y exploran la estrechez que había quedado pendiente, resulta ser un pequeño meandro que se termina muy pronto. Tras esta nueva decepción, el equipo decide regresar y desinstalar la sima, pero la curiosidad, compañera de todo explorador con instinto, hizo que uno de los componentes se decidiese a ver que había en una ventana colgada a 5 metros, para lo que trepó hasta alcanzarla, encontrando un meandro por el que se podía pasar y progresar fácilmente. Este es su relato personal:





    "Tras una trepada relativamente fácil y asegurado con la cuerda del pozo que hemos descendido, llego a un meandro por el que podía caminar con comodidad. Me decido a continuar unos metros para ver si merecía la pena explorarlo. Según avanzo oigo cada vez más fuerte un sonido parecido al que produce el agua al circular por el lecho de un río. Entusiasmado, en lugar de comprobar que el ruido que escucho realmente esta producido por una corriente de agua, regreso a donde estaban los demás esperándome y le digo..."he escuchado una cascada de un rió con abundante agua". Nos embarga la impaciencia del descubrimiento y subimos todos en tropel al meandro y comenzamos a topografiarlo y al llegar al final ... el cachondeo, lo que me pareció un gran río con una cascada y un caudal abundante, resulto ser un maldito agujero soplador que producía el sonido que yo escuche al circular por él de forma intermitente, una fuerte corriente de aire forzada por su estrechez. Desilusionados ante la imposibilidad de franquear el obstáculo, nos pareció que seria imposible abrir aquel agujero  y nos fuimos de aquel lugar con el "rabo entre las piernas"".
La desilusión fue tan grande que influyo en la decisión que tomo el quipo de desinstalar la cuerda de la escalada, clave para continuar en un futuro explorando esta sima sin mayor esfuerzo.
    Conseguida en julio de 2006 la conexión de Bernallan con los Moros, retomamos la exploración de la Ca-32 con la misma ilusión del primer día, poder llegar desde el exterior a la cabecera del rió del "Año del Perro" en Bernallan.
    Han pasado cinco años desde la última incursión a esta torca, pero la esperanza y la voluntad de ver lo que hay más allá del  agujero soplador, unido a la mejora de los utensilios de desobstrucción que poseemos hoy, nos mueve a intentarlo otra vez.
    La primera visita la hace el equipo formado por Antonio y Adolfo con el propósito de franquear el pequeño agujero por el que sopla el viento, pero se encuentran que la instalación del pasamanos, a pesar de tener sus spits, es de lo más precario y comprometido. En esta ocasión no se asumen los riesgos de la vez anteriores y se emplea todo el día en realizar una nueva instalación más segura para alcanzar la ventana donde se encuentra la cabecera del pozo de 11 m. 
    Al día siguiente los mismos exploradores consiguen llegar al agujero soplador y comienzan las labores de desobstrucción. Ese día consiguen agrandar el agujero lo suficiente como para ver que al otro lado continuaba el meandro. La fuerza, la temperatura y el caudal de aire que pasaba ese día por el agujero era tan grande que ambos espeleólogos tuvieron que trabajar ateridos de frió. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos no consiguieron franquear el estrechamiento.
    Unos meses después, concretamente el 20 de enero del 2007, un equipo más numeroso formado por Antonio, Adolfo, Lolo, Lobato y Miguel Ángel, retoman las labores de desobstrucción. A los artilugios para poder abrir el agujero se añaden un martillo pesado y un "cortafrío". 
    Una vez superadas las dificultades de las cuerdas que quedaron instaladas de la vez anterior,  encuentran en esta ocasión, que el agujero soplador exhalaba solo una ligera brisa, lo que les permitió trabajar sin padecer el frío sufrido la última vez. Después de varias horas de arduo trabajo consiguieron abrir el agujero lo suficiente para que se deslizara un hombre por él, desde ese instante esta estrechez en el meandro se llama "Paso del Cortafrío".


Los cinco pasaron al otro lado, y avanzaron sin dificultad pues el meandro mantenía sus dimensiones durante 30 metros, a partir de los cuales empezó a desfondarse hasta convertirse en un pozo de... por el momento la cuerda de 50 m que disponían no llegó al fondo, y además, este tampoco se vislumbraba, por lo que entre unas cosas y otras, calculamos que tendría una profundidad comprendida entre unos 80 a 200 metros, cifras estas para no pillarnos los dedos...