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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

jueves, 2 de junio de 2016

Exploración de una Torca

Mercedes nos cuenta sus andanzas con los trogloditas de las exploraciónes.

16 de mayo de 2016

Tal y como se predijo el 23 de febrero del año en curso regresamos a aquella sima cuya corriente de aire, por aquellos entonces, nos succionaba y nos envolvía en un auténtico frenesí.

Pero antes de describir técnicamente la cavidad comencemos con los personajes que sin duda aportarán información decisiva al respecto.

Aquel fin de semana largo para los madrileños, nos encontrábamos en tierras Cántabras la familia Gómez y la familia González-Gallego.

Lo cierto es que me sorprendió el comentario de nuestro querido Antonio, de la estirpe de los Gómez, intrépido explorador donde los haya y no sujeto a ningún contratiempo. No había traído "sus aparatos". Cuando nos dijo que volvería el siguiente fin de semana, no le dí más importancia al asunto. Posiblemente tendría que trabajar en la cabaña, con Pili, su media naranja.

Aquel día, temprano, como tenemos por costumbre, Miguel y yo dividimos las tareas: Él prepara el material mientras yo recojo y aseguro el avituallamiento. El protocolo seguido, hasta el momento, nos ha funcionado a las mil maravillas, claro sin tener en cuenta: interrupciones no previstas, la edad que no pasa en balde, etc, etc, etc.


Así pues, todos contentos recogimos a Jordi; integrante de "Desobstrucciones Calseca, s.a." y quedamos con el resto de la patrulla en el Collado de la Espina: la familia Gómez con su perrilla Lola y nuestro querido Fernando junto a su fiel compañera Cala.

Con ánimo nos pusimos en marcha hacia la entrada, descargamos sacas y, tras desaguar, nos intentamos vestir de romanos; y digo intentamos porque a uno, de cuyo nombre no quiero acordarme, se le había olvidado "el aparato para descender".

¡ Era la primera vez en su historia espeleológica que le ocurría algo semejante !
¡ Después de 35 años dedicados a la espéleo !
¡ Qué mal rato nos hacen pasar esas pequeñas células del cerebro !

A una edad media comenzamos teniendo pequeños chisporroteos para después convertirse en verdaderos cortocicuitos ...


No obstante, Fernando convertido en la amabilidad personificada ofreció al incipiente patinador de memorias su descendedor, que mira tú, no era el que habitualmente empleaba; carecía de palanquita roja; no era stop.

Dudas, dudas y más dudas; que si bajo, que si no bajo; que yo esto no lo he empleado nunca, que sí hombre que es muy sencillo: no sueltes la mano de la cuerda que te la das ... En fin, que Fernando no bajó a la sima y Miguel, ni corto ni perezoso, con más miedo que respeto, al final se colgó de la cuerda.

Intenté ceder a Fernando mi descendedor por eso de la amabilidad y porque el día prometía una pateada exterior con la familia Gómez, Lola y Cala pero no hubo manera. ¿ Qué escondería la dichosa cavidad ? En fin, que bajé escuchando las últimas palabras de Pili: ¡ Vamos Mercedes, deja el pabellón de las mujeres bien alto ! ¡ La que tuvo retuvo !, y cosas por el estilo.

Ya que os he mostrado los preliminares, a continuación pasaré a describir la parte más técnica de la cavidad.

Como ya se contó en la descripción del 23 de febrero de 2016, la torca está compuesta por dos pozos de 6 y 8 metros que se unen en sus bases. Seguidamente, tras haber realizado una "relativa desobstrucción" porque aquello, si bien es estrecho cuando bajas, a la hora de subir no os digo nada. (Atención: la cabeza de Jordi es perfecta como punto de apoyo). Bueno, no voy a ser fatalista y a poneros las cosas demasiado oscuras; todo tiene su parte buena: En época de lluvia o deshielo tenemos un aporte de agua que cae completamente sobre nosotros empapándonos para mantenernos limpitos o iniciar el proceso de formación de croquetas de barro, a gusto del consumidor, según decidas seguir bajando o darte media vuelta y salir por patas.


Seguidamente, a la izquierda, otro pozo de 25 m también estrecho aunque algo menos que el anterior que se ensancha bastante antes de llegar al fondo de una sala muy inclinada.

Siguiendo el descenso por una rampa con bastantes piedras sueltas, llegamos a la siguiente dificultad: un paso entre bloques, de mirame y no me toques, también bastante estrecho. En este punto, por si no habiamos tenido suficiente y como buen recordatorio, volvimos a mojarnos y a embadurnarnos con una buena capa de barro hasta llegar, poco a poco, con un buen arrastre, a una pequeña galería que se fue ampliando hasta llegar, ¡ por fin !, a una gran sala, en comparación con lo recorrido hasta el momento, que desembocaba en un pozo de 21 m. Ya me habló Fernando antes de entrar de este pozo pero, o no le escuché o se quedó corto; totalmente vertical, paredes lisas, limpio, lleno de fósiles mirases por donde mirases ..., una maravilla. No fue necesario llegar al fondo. Poco antes una ventana colgada nos transmitía fuertes vibraciones capaces de ser percibidas única y exclusivamente por aquellos que poseen en sus cromosomas el gen de la exploración.

Tras la ventana, un meandro desfondado por el que continuamos descendiendo siguiendo siempre las zonas más amplias; bueno, "amplias" por decir algo. Entretanto los pequeños aportes de agua se sucedían por do quier sumándose finalmente en un pequeño lecho de río por el que nos tumbamos para asomar la cabeza hacia la única posible continuación con una apreciable corriente de aire. En aquel momento con agua, barro y corriente de aire, decidimos regresar en época de estiaje a la espera de encontrar el siguiente pozo que según ha visto mi "santo" en sus viajes astrales, tras 200 m de descenso nos situará en las grandes salas aún por descubrir.


El ascenso, tranquilo y pausado, con las dificultades obvias. Sólo cabía mencionar un inciso: me acordé de Fernando y Antonio, justo en el pozo de salida; en la siguiente cavidad que coincidamos estaré pendiente de sus decisiones; vamos que una buena siesta con Cala no habría venido mal a nadie.

Y colorín, colorado esta historia se ha acabado. Sólo comentar que con esta descripción no pretendo asustar a nadie; que simplemente he exagerado los hechos con el propósito de dar un poco de vidilla y alegría a lo sucedido.

Qué duda cabe que fue una experiencia maravillosa especialmente cuando la has compartido con estos amigos y compañeros que tanto apoyo me proporcionan y a quienes les debo el mantenimiento de mis ilusiones.


1 comentario:

  1. ¡Fenomenal, Mercedes!!! Me alegro al verte de nuevo en la brecha,....y nunca mejor dicho, je je. Saludos desde Burgos.

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