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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

lunes, 3 de julio de 2017

Las caries de la Muela


- Doctor, vengo a que me realice una endodoncia en la muela. La caries debe ser tan profunda que no me deja ni dormir, y en mis eventuales sueños soy capaz de ver la cavidad en su máximo esplendor, exhalando corrientes de aire como si de la boca de un dragón de Juego de Trono se tratase, a la espera de que alguien quiera desvelar los motivos de las sacudidas del caprichoso y eterno compañero Eolo.

La dichosa caries causante de mis actuales insomnios había sido descubierta años ha por anteriores “especialistas en odontología”, pero desconocemos los motivos que les impulsaron a abandonar este preciado trabajo. Al encontrarse en nuestra cavidad bucal (zona para entendernos todos los colegas que se precien de buenos compañeros), al margen del deplorable estado en el que se encontraba, decidimos retomar el trabajo limpiando en profundidad todos los alrededores y matando los molestos nervios que tan duramente nos podían golpear si decidiesen caer por gravedad.

Así pues, un 6 de junio de 2017, Mercedes, Jordi y yo nos ataviamos con los aparejos y, pertrechos con distintos aparatos, nos internamos hacia el interior de la caries. Tras varias horas de batalla, bisturí en mano, aquel nervio-piedra cae por su propio peso arrastrando a su paso todo el mal causante de mi desdicha, tapando a cal y canto como si de un perfecto empaste se tratase, aquel prometedor agujero. En el fondo aliviados por los posibles peligros que podíamos haber corrido, salimos como en otras ocasiones, deseando lluvias torrenciales que nos permitan comprobar nuestras destrezas odontológicas.

Os dejo algunas fotos de los doctores en pleno trabajo y un video donde se puede escuchar el sonido que surge de la profundidad.






lunes, 19 de junio de 2017

Actividad Sistema Alto del Tejuelo junio 2017

Dirk nos manda unas fotos y nos cuenta como les fue por las entrañas Cántabras del Sistema Alto del Tejuelo.


miércoles 7 de junio :

Como el horario del avión ha cambiado, llegaremos muy tarde en San Roque y mas tarde en el vivac. (2’30 de la mañana)

jueves 8 de junio : día tranquilo : revisión de la zona al final de sala DE para ver si podemos encontrar continuación del piso fósil dirección este.  Es una zona con MUCHO barro  y se termina en laminadores y gateras muy estrecho…  En un momento ALARMA  , “necesitamos muy rápido una massa y cuerda “  ..  Parece que Walter se esta puesto demasiado lejos en una gatera y no podía retrasar por que tenia una estalactita en el cul..  





Dejamos DE y como era en el camino visita a la gatera de Gembo : todo el mundo pasa bien la zona estrecho y nos quedamos en una sala pequeña con formaciones blanco.  Aquí la última vez se terminaba el explo.  Una escalada fácil y un tubo pequeño los conducen a una segunda sala mas grande y alto que el anterior.. Aquí, quedan unas incógnitas a revisar. como otro tubo estrecho todo lleno de moonmilch y una escalada.  





viernes 9 de julio: día a olvidar rápido: revisión de la escalada al final de “One More Thing” en el río.  conclusión:  Barro; barro muy aderante y mas barro. Hacemos la escalada de unos 8 metros y la galería se termina unos 10 metros mas lejos..  Solo queda otro escalada de unos 10 metros. 






Observaciones : la pasamano instalado por Antonio : MUY IMPRESIONANTE

sábado 7 de junio : visto demasiado de barro y como Sara y Bram nunca han visto el piso fósil : visita a la galería de los 3 millones de Kilogramos con idea de revisar gateras y continuaciones laterales .. después de media hora de trabajos de desobstrucción encontramos continuaciones  de una galería paralela muy bonito (200 metros de topo )








domingo : madrugar y salir de la cueva, fuera nos esperan Mercedes, Miguel y Jordi  bebimos una botella de Champagne para celebrar¿ ?  no se que, pero al menos para celebrar que  otra vez hemos hecho una entrada en la cueva.  Ducha y comida en el camping y avión a casa ..
total ±  500 metros de topo  


Bram, Piet, Sara, Walter, Dirk


viernes, 2 de junio de 2017

Los 10000 del Soplao BTT 2017


Este año mi hermano y yo nos planteamos un objetivo arraigado en nuestros genes: Las pedaladas. Ya nuestro antecesor Don Evaristo González realizó sus primeros pinitos en este móvil de dos ruedas y ahora, a sus 80 añejos, que se dice pronto, el fútbol-sala no le deja vivir. Ojalá y pudiese llegar con esa vitalidad.


La prueba elegida era la que probablemente fuese una de las más duras de la península en cuanto a distancia y desnivel se refiere. Los 10000 del Soplao en BTT, 162,5 Km y un desnivel positivo de 4680. Nunca antes habíamos hecho nada igual. Nos pusimos manos a la obra e iniciamos una planificación de entrenamientos, es decir, cuando se pueda y lo que se pueda. Coincidimos los dos en alguna salida. Tamajón, alucinante. Cantabria, Machucos y puerto de Mirones, impresionante. Subida por las zetas en la sierra de Madrid hasta Las Navas, acojonante. Nunca más de 5 horas, eso si, disfrutadas a tope.




Lo demás, entrenamientos individuales, siempre dándolo todo sin superar las 4 horas.

He subido puertos emblemáticos de la sierra de Madrid: Morcuera por sus dos vertientes. Las zetas por todos los lados. En Cantabria El Caracol, La Braguía, y sobre todo los Machucos. Incluso he efectuado una ruta por tierras Manchegas por el entorno de la Sierra de Villarrubia. Lo demás entrenamientos de 2 h. en los alrededores de San Sebastian de los Reyes, lugar donde vivo. El carril bici me lo conozco de memoria hasta Soto del Real.

Así planifiqué el entrenamiento y así se realizó. Sin embargo, la incertidumbre de aquel programa siempre estuvo presente.

¿Había sido suficiente para no sufrir y terminar dígnamente?.

Pensamos que lo mejor sería sacrificar un día de vacaciones. Mercedes y yo llegamos el jueves por la noche a Cabezón de la Sal, y al día siguiente por la mañana mi hermano con la familia. Por fortuna nos pudimos acomodar muy próximos a la salida y así no tener que madrugar demasiado para coger un buen puesto y no perder demasiado tiempo en los primeros atascos. Disfrutamos y saboreamos el ambiente antes, durante y después de la prueba.








20-mayo-2017

No podía conciliar bien el sueño. Daba vueltas y vueltas en la furgoneta. A eso de las 5 de la mañana empecé a escuchar como llovía. No podía ser. Si daban buen tiempo. Habíamos quedado a las 5:45 pero entre unas cosas y otras a las 5:30 ya estábamos los dos fuera mirando el cielo y el suelo. No podía ser, estaba lloviendo. Desayunamos tranquilamente preparamos todo y mientras, alrededor de nosotros, empezaron a resurgir zombies montados en bicis. Primer dilema: qué ropa llevar tras este cambio. Al final, chubasquero, manguitos y braga de cuello. Son las 6:15 y ya estábamos en la cola, en el sitio previsto, justo enfrente de correos. Tiempo estimado de salida por la meta 5 minutos y menos tiempo en los primeros tapones.

Seguía lloviendo y la gente comenzó a dejar las bicis sobre el pavimento apoyadas unas sobre otras para ponerse a cubierto.

A las 8:00 cuando más llovía teníamos que estar todos en el centro preparados para el inicio. Solo pensaba en dar pedales cuanto antes para dejar de pasar frío. Empezamos a movernos estilo patinete hasta que nos montamos en la bici y así hasta el infinito y más allá.

Los recuerdos son como pequeños espasmos de conciencia que se quedan impresos en mi cerebro. Los primeros kilómetros, gente que nos pasaba. Iba izquierda, derecha, centro. Todos muy rápido como si les persiguiese la de la guadaña. Nosotros, tranquilos y calmados, no cebándonos pero tampoco esperando a esa señora que les atosigaba. Iban pasando los minutos, los kilómetros, las rampas, la gente animando, los que charlaban, los que pedían permiso para pasar, los que no… Llegamos al primer avituallamiento y paramos como teníamos estipulado para recargar agua y comida, sobre todo plátanos.



Y llegó mi primer punto que tenía en la mente impregnado como peligroso. Bajada, chunga para algunos, yo, hasta Celis. En una de las primeras dificultades, casi me choqué contra una chica de protección civil. Esto me acojonó si cabe más, por lo que continué algo más despacio. Mi hermano, que es mucho más habilidoso que yo iba esperándome, parando cada dos por tres mientras me pasaban algunos como auténticas balas. A mi derecha uno estaba siendo atendido y al final, otro al que le iba a recoger la ambulancia, pero por lo demás, todo bien. Otro recuerdo que se me viene a la mente fue la cantidad de botes que iba viendo en las zonas donde más botabas.

A continuación un tramo de asfalto. Ahí nos pasaban algunos con otros objetivos. Nosotros al tran, tran: terminar, disfrutar, pasarlo bien y no arriesgar demasiado.

Llegamos al tramo nuevo antes del Monte Aa. Aquí comenzaba para nosotros otro reto: subir montados en la bici este tramo de exagerada pendiente. Jamás se me olvidará la visión de gente con sus bicicletas caminando a los lados, y por el centro, nosotros montados con otros ciclistas por detrás gritando ¡arriba! ¡arriba! porque si parabas no podías montar de nuevo y fastidiabas a los que iban detrás dando pedaladas.




Pensamos al unísono que el próximo objetivo era terminar el Soplao sin bajar de la bici en los tramos más duros.

Los siguientes rampones, los de Monte Aa. Los disfruté bastante, lo de subir se me da mejor que bajar. Y de allí pasamos por la famosa curva de las Gominolas. Por cierto, gracias por estar ahí.

Pasado Ruente, otro avituallamiento. Otra parada, bebida, comida y plátanos, por supuesto. Inicio del puerto del Moral. Empezamos a adelantar gente pero esta vez con un piñón menos. Sabíamos que podíamos poner otro, pero seguro que no lo saborearíamos tanto. Nuevas bajadas, nuevos ascensos, nuevos avituallamientos. Terminamos de subir Fuentes y seguimos disfrutando a tope.



De nuevo hicimos frente a otra bajada peligrosa. En esta ocasión, me quedé detrás de uno que bajaba peor que yo, y ya es decir. Traté de adelantarle pero no podía. Mi hermano por supuesto desde el principio. Yo al final.  Respiré aliviado y se terminó para mí el sufrimiento de los descensos. Otro puerto, Ventavieja y seguimos saboreando el Soplao con muy buenas sensaciones.

Después de algún que otro tramo con mayor o menor disfrute se inicia el famoso Negreo.



Antes de llegar a sus inicios se escucha un murmullo de voces que van aumentando cuanto más te aproximas. ¡Impresionante!. Parecía que nos encontrásemos en una etapa de montaña del Tour, La Vuelta o el Giro.

Dicen que este puerto es el más duro por los kilómetros que llevas y que no deja indiferente a nadie. Continuamos con nuestro objetivo de no bajarnos de la burra y lo conseguimos. Llegamos al avituallamiento y chocamos las manos como dos buenos hermanos. Pero lo más duro de este puerto serían las siguientes rampas y para mí concretamente la zona de piedras que me trajo al “Tío calambres”. Por fortuna, bajando un poco la intensidad pude superar este momento sin necesidad de parar. Una vez en lo alto disfrutamos de unas vistas increíbles de los Picos de Europa y el mar. La bajada, vertiginosa, con una sonrisa todo el tiempo pues sabemos con certeza que lo íbamos a conseguir. El último tramo fue en carretera y como íbamos muy bien nos hace ilusión tirar un poco fuerte dando relevos como los profesionales.




Así llegamos a Cabezón de la Sal donde nos fundimos en abrazos y besos con la familia.

Sólo puedo decir que ha sido una de las sensaciones más agradables que he tenido. No encuentro las palabras adecuadas para expresar la satisfacción y el orgullo de haber realizado esta prueba junto a mi hermano.

El siguiente reto… posiblemente intentar Mercedes y yo terminar la prueba a pie de 50 Km. del Soplao. Ya veremos pues el destino no está escrito.