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Este blog esta dedicado a esos exploradores incansables que hacen de su deporte preferido una religión.

En su mayoría son escritos en primera persona contando su experiencia y sensaciones en la exploración de esta torca y principalmente las cavidades relacionadas con el Sistema Alto del Tejuelo.

Espero que disfrutéis de estas lecturas.

jueves, 12 de enero de 2017

Torca del Porrón. Gran Pozo MTDE 435 m.


Hemos colaborado en dos ocasiones con los clubes que están explorando la Torca del Porrón. En la primera, Antonio junto con Ciano realizaron una escalada que por desgracia no dio sus frutos. En la siguiente, Antonio, Dani y yo echamos una mano en diversas zonas de la Torca efectuando una escalada y una desobstrucción.


A continuación paso a relatar mi experiencia en la misma.



Tras el cruce de varios correos, al final somos Antonio, Dani y yo los aventureros que nos disponíamos a emprender un nuevo viaje al interior de los avernos. En un principio, nuestro objetivo era entrar el viernes nueve de diciembre al Canto para juntarnos con nuestros compañeros Belgas y hacer punta al día siguiente a tomar por c…, perdón, muy lejos, pero como Antonio llevaba una semana muy mala, en cuestión de salud, decidimos hacer algo más sencillo, la reexploración de una Torca que se encontraba próxima al Canto.


El destino, que nunca está escrito, nos guardaba otro cambio en los planes. Cuando estábamos ya de camino, Antonio recibió una llamada de teléfono de Joserra proponiéndonos el descenso junto con ellos para explorar en la Torca del Porrón, “para estirar los brazos”, dijo. El silencio se hizo en el habitáculo de la furgoneta. Antonio ya se había enfrentado al gran pozo MTDE de 435 m pero Dani y yo, no. Al final tras unos minutos que parecieron horas y tras los comentarios de Antonio: “es una oportunidad y a mí no me importa repetirlo”, Dani dijo que sí y yo, reflexionando un poco más tras mi última mala experiencia en un pozo grande de 175 m terminé sumándome a ellos.


La noche y los preparativos del día siguiente transcurrieron como si fuéramos a hacer una sima de 100 m., pero no.


El sábado diez de diciembre del 2016 nos encontrábamos en el lugar donde se dejan los vehículos para acceder a la Torca con Joserra y Ciano. Tras los saludos de rigor nos contaron cuáles eran sus perspectivas de trabajo: Un pasamanos 70 m antes de llegar a la base del Pozo MTDE para intentar acceder a otros pozos paralelos y la desobstrucción de un paso tras el descenso de varios pozos en los alrededores de la Sala Maldita.  Antonio y yo nos enfrentaríamos al pasamanos y Dani, Ciano y Joserra a la desobstrucción.




En poco tiempo, comparado con otras aproximaciones, estábamos en la boca de entrada. El monstruo estaba dormido o muerto, no tenía aliento. Parecía mentira que aquella pequeña gatera nos llevara al interior de uno de los mayores pozos del mundo.




En el acceso al primer pozo se apreciaba el gran trabajo efectuado por nuestros compañeros para abrirse paso. Descendí un pequeño pozo, un resalte, un pequeño grano de arena en el desierto. Éste nos dejaba en un meandro pequeño y de cómoda progresión. Tras unos metros llegamos a la cabecera del gran pozo. No impresionaba pues era pequeña y recogida. Bajo nuestros pies se abriría el gran abismo pero no se dejaba ver.


Comienzo el descenso y fueron pasando los fraccionamientos hasta llegar a una serie de bloques que estaban suspendidos como por arte de magia en el pozo. Joserra nos advierte, “mejor no tocar fuera de lo que ya está movido”, una vez pasada esta dificultad realmente empieza a apreciarse toda su magnitud. Joserra y Ciano iban por delante, muy por delante. Nosotros nos lo tomábamos con más tranquilidad haciendo alguna que otra foto y disfrutando, porque aunque parezca mentira, se disfrutaba de aquel espectáculo de la naturaleza. La instalación estaba muy currada, cada 15 ó 20 metros un fraccionamiento. No daba la sensación de ser tan grande, pero cuando se iluminaba desde donde se encontraban nuestros compañeros… era harina de otro costal.


Nuestro objetivo, el de Antonio y el mío era bajar por otra cuerda 70 m antes de llegar al fondo pero necesitábamos el material que se encontraba en la base. Había que descender completamente y así tuve la gran oportunidad de darme una pequeña vuelta por los alrededores y disfrutar del espectáculo.


A continuación inicié el ascenso hasta llegar al lugar donde Antonio estaba trabajando. La verdad es que no era un sitio agradable, todo estaba lleno de bloques sueltos y las paredes se desmoronaban sólo con respirar. Antonio decidió ascender para pasar por encima de un gran bloque que no ofrecía ninguna confianza. Al poco me llamó apremiándome para que me situase a su lado. Estaba sosteniendo con la punta del pié un bloque que podría haber caído por el pozo y dañar las cuerdas que se encontraban abajo.


Con delicadeza lo sostuve y con mimo lo deposité en un lugar más seguro. Tras otro par de anclajes, Antonio no vio clara la continuación y me invitó a que me situase a su lado para tener otra opinión. Desde ese nido de águila, se apreciaba a nuestros pies un gran desfonde y, a lo lejos, muy lejos, otro pozo. Conseguí llegar a él con alguna que otra piedra y el sonido nos indico que no era muy profundo. Habría que comprobar si pertenecían a la gran sala Maldita o eran por otro lado, zonas nuevas. Dejamos todo instalado para que Joserra y sus compañeros diesen su opinión.


Como todavía no era muy tarde, Antonio decidió ir al encuentro de los demás. Mientras, yo fui subiendo poco a poco para no obstruir la progresión.


Antes de continuar el ascenso quise comprobar la sonoridad del pozo así que, como si de mi primera sima se tratase, solté un estruendoso alarido. El eco no retornaba de sus paredes sino que remontaba y se perdía. Extraordinario, impresionante, sorprendente, asombroso y todos los sinónimos que se os ocurran.


Para hacer más llevadera la subida fui contando las pedaladas hasta llegar al siguiente fraccionamiento y vuelta a empezar. Llegué a la repisa que se encontraba a 200 m del fondo. Repisa, en este caso, lugar donde poner un pie no más grande de la talla 46. Continué con mi lento ascenso y sin darme cuenta ya estaba en las piedras que flotaban y poco más tarde en la cabecera. Total 2 h y 45 minutos desde su base. Efectivamente, Antonio tenía razón se me ha hecho más corto y fácil que subir Bernallán, como me había dicho. Al salir muy pronto disfruté de un atardecer espectacular.


Esperé pacientemente a mis compañeros que saliesen un par de horas más tarde. Antonio el primero con un montón de nudos en el arnés de pecho y un poco más tarde Dani con una cara de satisfacción que ni os cuento. Al poco Joserra y Ciano comentando que ya se hacía pesado pues es la séptima  u octava ocasión en la que remontan este grandioso pozo MTDE.



Os dejo algunas fotos nuestras y un enlace muy bueno sobre todo lo concerniente a este gran descubrimiento.









6 comentarios:

  1. Afortunados por vivir esta oportunidad!!!

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  2. MI MAS SINCERA FELICITACIÓN POR ESA EXPERIENCIA. HACE YS MUCHOS AÑOS TUVE LA FORTUNA DE BAJAR EL CUETO Y REALMENTE NO SE ME HA OLVIDADO NI SE ME ALVIDARA. UN SALUDO - M. G. RIOS - GRUPO DE ESPELEOLOGOS GRANADINOS

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  3. Gracias por tu comentario, a mi tampoco se me va a olvidar :-)

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